Sobre la muerte.
Desde el primer respiro ya tenemos marcado que en algún momento este cuerpo, dejará de ser, dejará de vivir.
Por el afán de existir sin la angustia inminente de este fin que mueve nuestro día a día, nos entregamos a la rutina. Muchos luchamos por lograr nuestros sueños, otros por sobrevivir y dar a nuestros seres queridos lo mejor. Otros nos quejamos, nos aburrimos, nos sofocamos con nuestros problemas. Pequeños problemas a la hora de la verdad.
Yo confieso que en varias ocasiones me satura tanto esta vida que desearía apresurar la salida. A veces no basta lo bonito que existe en el mundo, ni los buenos amigos, ni lo grato de tener una familia que apoya incansablemente para que uno se sienta realizado. A veces pesa más un dolor interno cargado de dudas, de angustia y todo eso provoca tal ansiedad que deseo dormir y dormir y dormir…
La muerte llega en enfermedades injustas, en accidentes, en homicidios, por mano propia o porque “así Dios lo quiso”. Esta reflexión sale a la luz porque tuve que presenciar niños llorando, una madre gritando, unos amigos desconsolados y toda una familia desolada por la perdida de un muchacho excepcional. Un joven trabajador, solidario y que se fue antes de tiempo.
DOLOR GRIS
Un abismo, una caida libre.
Segundos de vida que se desprenden con mis gritos.
Fin. Sangre, muerte, solo un recuerdo de lo que fue un cuerpo.
Frío. La mortaja se tiende y un suspiro ahogado se percibe mientras clausuro esta consternación.
La desazón de tu olvido.
Durante meses me he sometido a un régimen de mantener en mi vida una compañía fantasmal de un amor no correspondido. Habitando por largos instantes en la agonía de ver a esos ojos pardos y no reconocerme, me perdí por millonésima vez entre los besos del ayer. ¡Ya no más! ¡Ya basta de esto por Dios!
Soy un disco rayado que adora las historias con final feliz. El final no fue feliz. El disco sigue rayado. La noche es fría y con jazz de fondo, escribo esta confesión gris.
Las horas son aniquiladas por el silencio en tu andar. Me como las ganas de abrazarte y sonrió mientras aniquilo uno a uno los deseos latentes en mi borroso ser. Ya viene siendo hora de seguir, apartarme de ti y de querer vivir en aquello que no fue, que nunca fue y que nunca será. Se acaba el drama y la adicción a seguir escuchando el tratado que corre por tus venas.
Por lo pronto este gato: de loco andar, de inquieta mente, escucha de solitarios noctámbulos, recolector de libros sin letras, amante de melodías melancólicas y mirada sin respuesta, dispone de nuevo el tablero y espera al siguiente contrincante.
Nuevos aires, nuevas miradas… la vida sigue, y la seguiré hasta que se acabe la tinta escarlata o…
Primeras palabras
Desde hace unos días siento que pierdo la cordura. He perdido el interés en todo. Siento como hoja en blanco mi cerebro y todo se ha convertido en un monólogo desesperado por acabar con todo. ¿Depresión o simplemente aburrimiento? No lo sé.
En medio de un terreno que supura ansiedad y angustia, transcribo lo que pasa ahora mismo por mi. Una niebla que invade cada rincón de mi fortaleza y separa el impulso de seguir.




